Islandia.

Sitio de emociones desterradas.
Congeladas.
Cubiertas de escarcha, invisibles entre tanto frío.

Islandia.

Cavernas de hielo que conducen a un corazón deshecho. Lastimado. Sin consuelo. Las córneas se han desprendido de nuestra mirada. El frío provoca una ceguera irremediable. Nos buscamos a tientas sin poder encontrarnos, sin poder tocarnos. Perseguimos ecos y por ende, nos perdemos.
Cada vez más lejos.
Yo en tu frialdad y tú en la mía. En mi Islandia emocional, siempre carente de sentido. En ese lugar en el que ambos habitamos desde que nos fuimos.
Hacia ningún lado.
Sin mirar atrás.
Condenados.

A Islandia.

Al eterno frío.

(FOTO: Moyan Brenn from Anzio, ItalyCC-By-2.0)

 

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