¿Y si el encierro colectivo fuera solo el capullo?

¿Si, aislados, cada uno de nosotros se transformara?

Cuerpos, rostros, almas y conciencias modificadas para siempre después de 911 días de no ver la luz.

¿Cómo seríamos?
¿Cómo saldríamos al terminar la cuarentena?
¿Cómo volveríamos a entender al mundo, a andar en él?

A bailarlo, a cantarlo, a admirarlo, a escribirlo.
A cuidarlo.

¿Y si el encierro colectivo fuera solo el capullo?

¿Extendería cada uno de nosotros sus alas únicas y llenas de color al salir?
¿O permanecerían ocultas por las sombras de nuestros propios cuerpos? Como permanecen ahora, escondidas, en días llenos de duda, de miedo, en los que nos negamos a aceptar que la metamorfosis, esa transformación inminente, ya ha comenzado.

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