La vida entre dos cristales,
desde los que se desarrolla el drama,
del encierro y de las notificaciones.
De lo incierto.

Encerrados, todos como variables,
entre paréntesis,
esperando a ser despejadas.

De la duda y del temor.
Del encierro y de lo incierto.

Atrapados entre los paréntesis de nuestras ventanas,
bailamos y reímos,
brincamos y jugamos,
trabajamos, pintamos y escribimos.

También rezamos.

A veces alegres, a veces enfadados.
Asustados y desesperados.
Queriendo entender cómo es que (la vida) ha quedado suspendida,
congelada entre los paréntesis de lo incierto.

Esperando a ser despejada.

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