Un Golem de piedra.

Dicen que cuando mueren los Golems dejan una flor.

En el lugar preciso en el que su cuerpo se esfuma surge de la nada la vida nueva, perpetuando un recuerdo, un momento, una ilusión.

Dicen que en vida los Golems fueron fríos, duros, de roca, de hierro y algunos de hielo. En su interior, debajo de esa compleja estructura articulada por el coraje hacia su creador, un secreto ellos guardaban.

Secreto que sólo pudo ser revelado al momento en que cayeron aniquilados aquellos imponentes gigantes fieros.

Una flor.

¿Qué secreto revelaremos nosotros, simples humanos, el día en que caigamos?

¿Seremos Golems de flores y recuerdos?

¿O espectros sensibles sembrando olvido a donde quiera que vayamos?

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