Porta Oscura

Por Eduardo Scheffler

Month: June 2017

Viernes

Papá se quedó sin trabajo el viernes pasado. Ese día llegó a casa temprano, transformado.

Me abrazó.

No dijo nada en torno a lo sucedido, pero me invitó a caminar descalzo en el jardín y luego fuimos por una paleta helada. En sus ojos había algo distinto, como si de pronto nada obstruyera la luz que los iluminaba. Como si ya no hubiera sombras, ni dudas, ni angustias, ni miedos, ni absurdos, ni juntas, ni métricas, ni presentaciones, ni permisos para salir de vacaciones, ni aviones, ni turbulencias. Como si en lugar de todo aquello solo estuvieran él y su esencia.

Comimos temprano y fuimos al parque a jugar beisbol. Él reía y eso me hizo sentir bien. Desde hace mucho tiempo no lo veía así. Y es que ese hombre flaco y sin pelo que es mi papá, se había convertido en una especie de sombra que estaba ahí, pero sin estar presente. Una idea nada más, algo así como un recuerdo o como el personaje de un sueño feo con el que no quieres hablar, ni jugar. Alguien a quien jamás puedes abrazar. Un ser al que sabes presente, pero que adivinas siempre ausente.

Lanzamos la pelota por más de una hora y el sonido seco de la misma en las manoplas me pareció como el latido fuerte de su corazón que regresaba al lugar al que pertenecía. Contagiando fuerza, vitalidad y alegría.

Luego de lanzar y cachar, papá sacó una manzana de su mochila y con sus manos grandes de dedos pálidos y delgados, la partió. Me regaló una mitad y devoró la otra.

Espalda con espalda nos sentamos y permanecimos en silencio hasta que llovió.

Sí: Papá se quedó sin trabajo el viernes pasado, pero ese día finalmente volvió.

Share This:

Señor del Absurdo Decreto

El señor se sabía tan poderoso que, por decreto, cambió el significado de las palabras. De ese modo cirugía ya no significó “parte de la medicina que se ocupa de curar las enfermedades, malformación, traumatismos, mediante operaciones manuales o instrumentales”, sino que “examen químico de una muestra orgánica o inorgánica, que consiste en determinar la naturaleza y proporción de las sustancias que la componen”.

Los médicos se miraron perplejos.

Uno de ellos se atrevió a cuestionar el cambio y la lengua le fue amputada.

Al día siguiente fallecieron tres mujeres que debían ser sometidas a lo que antes era una cirugía y a las que simplemente se les practicaron unos análisis.

Después de eso el mundo entero guardó silencio sabiendo que, poco a poco, tendría que volver a aprender el significado de las cosas.

Por capricho. Por poder. Por decreto.

Share This:

Corona marchita

Foto: Del Instagram de alaina_victoria3

Soy el Rey de las Flores Marchitas.

El que a mitad de la noche trajo el silencio para esparcirlo en tu cuerpo desnudo e indefenso.

Soy el que impregnó el dolor, el que desapareció de cada portarretratos, de aquellos momentos felices en los que reíamos encantados. Miradas destellantes, llenas de vida, condenadas -aunque no lo supiéramos- por mi posterior ausencia.

Soy yo el que incendió recuerdos, el que bebió amaneceres hasta emborracharse con ellos. El que anduvo sin rumbo, pero con la esperanza de que algún día, en algún lugar, pudiera encontrarte de nuevo.

Soy el Rey de las Flores Marchitas, con mi corona de girasoles secos, esperando que algún día una chispa los encienda para transformarlas en ceniza. Para que entonces la muerte reseca y ambigua deje de rondar en mi cabeza.

Soy el arrepentimiento, aunque no me lo creas, el ser que quisiera desandar ese camino de enredos para llegar al centro de sí mismo. A ese sitio en donde todo es simple, en donde las flores están vivas y mi amor por ti puede volver a ser eterno.

Share This:

Powered by WordPress & Theme by Anders Norén