Porta Oscura

Por Eduardo Scheffler

Ella y la Bestia

Ella está ahí casi igual a como yo la recuerdo.

Camina por la plaza del pueblo y canta mientras la gente que la rodea la observa y balbucea, también cantando, a sus espaldas.

Aún habla del deseo de tener algo más que una simple vida provenzal.  

Aún sueña.

Conozco bien su historia.

Sé lo que va a suceder, pero aún así siento una extraña emoción por verla presa en el oscuro castillo en el que habita la terrible bestia. Quiero ver el modo en que, valiente, aceptará el encierro para liberar a su padre de la prisión del absurdo.

Quiero ver su primer encuentro con el ser oscuro y maldito, condenado a la amargura por haberle negado el refugio a la anciana que huía de la helada tormenta. Y sobre todo, quiero ver la manera en que la luz de ella irá iluminando hasta el más recóndito rincón de aquel laberíntico y retorcido castillo.

Sí, ella está ahí casi igual a como yo la recuerdo. No ha cambiado.

El que ha cambiado soy yo.

Porque han pasado 25 años.

Lo distinto es mi mirada.

Mis manos y lo que han tocado. Lo que soñaba en aquel entonces y lo que he dejado de soñar.

Porque la conocí antes, incluso, de conocerme a mí mismo.

Antes del quebranto. Antes del desamor. Antes de los suicidios, tristes y acumulados.

Antes de los días desesperados.

Y también antes de la alegría extrema, única y perfecta, de saberme padre de la vida de un nuevo ser.

Antes de los silencios, los gritos y los suspiros que exhalas al creerte derrotado.

Antes del ahora que se ha desdoblado durante nueve mil amaneceres.

Antes de Bella quien regresa casi igual a como la recuerdo para hacerme añorar la inocencia, la ternura, la bondad de ése que alguna vez fui.

Para hacerme ver que los seres oscuros en quienes nos transformamos al volvernos adultos tienen aún esperanza de ser rescatados por aquellos que ven en nosotros lo que nosotros mismos hemos dejado de ver; por aquellos que creen de nosotros lo que nosotros mismos hemos dejado de creer.

Ella está ahí casi igual a como yo la recuerdo para revelarme todo lo que olvidé. Y por ello me cautiva quizás más que nunca.

Porque al final y pese a todo, siempre habrá alguien en algún lado que pueda aprender a amar a una bestia.

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2 Comments

  1. Morayma

    Es verdad. To hasta canté las canciones en la sala y mi hija se avergonzó jeje

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